La idea es clara, botar el vestido, destruirlo, volverlo basura.  Luego de la boda hay parejas que deciden tener este tipo de sesión fotográfica, donde literalmente destruyen su anteriormente impecable vestido de novia. ¿Por qué? Pues, porque es divertido.

Si no quieres guardar tu vestido para que lo use tu hija en 25 años (si es que tienes hija y si es que le gusta tu vestido), si no quieres venderlo o regalarlo, si no quieres transformarlo… entonces piensa en destruirlo de la manera más divertida, original y artística posible. Con una sesión fotográfica donde te atreves a hacer lo impensable con un vestido de novia, bañarte en el mar, correr por la selva, arrastrarte en la arena, jugar paintball… las opciones son infinitas.

Te dejamos algunas fotos para que te inspires y si te decides en hacerlo, contacta a cualquiera de nuestros fotógrafos y plantéales tu idea, seguro que juntos se divertirán y tendrás fotos maravillosas.