La oportunidad era inmejorable. Ante más de 12.000 parejas de novios, el Papa Francisco ofreció los ingredientes para elaborar la receta de un amor sólido.
Primero, los novios tienen que estar dispuestos a convertirse en artesanos o incluso, en joyeros.

FRANCISCO
“El matrimonio es un trabajo de todos los días, se puede decir que artesanal, un trabajo de orfebrería porque el marido tiene la tarea de hacer más mujer a la mujer y la mujer tiene la tarea de hacer más hombre al marido. Crecer también en humanidad, como hombre y mujer”.
Dijo el Papa que es un trabajo “para siempre” pero que no hay que asustarse. Se puede construir día a día.
FRANCISCO
“El amor es una realización, una realidad que crece y podemos decir, como ejemplo, que es como construir una casa. Y la casa se construye juntos, ¡no solos!”.
Para vivir juntos para siempre es necesario que los cimientos del matrimonio estén asentados sobre roca firme.
FRANCISCO
“No querréis construirla sobre la arena de los sentimientos que van y vienen, sino sobre la roca del amor verdadero, el amor que viene de Dios”.
Para que un matrimonio sea feliz, no basta con que dure “para siempre”. La cantidad es tan importante como la calidad.
FRANCISCO
“Un matrimonio no tiene éxito sólo si dura, es importante también la calidad”.
Y hay que mirar al cielo. Como se pide el pan de cada día en el Padrenuestro, el Papa recomienda una oración para los esposos.
FRANCISCO
“En el Padrenuestro decimos: ‘Danos hoy nuestro pan de cada día”. El matrimonio puede aprender a rezar así: ‘Danos hoy nuestro amor de cada día’”.
Para Francisco, estar enamorado significa pronunciar a menudo estas tres palabras: con permiso, gracias y perdón.
FRANCISCO
“”‘¿Puedo?’ Es la petición amable de entrar en la vida de algún otro con respeto y atención… ¿Sabemos dar las gracias?: En vuestra relación ahora y en vuestra futura vida matrimonial , es importante mantener viva la conciencia de que la otra persona es un don de Dios… y a los dones de Dios se les dice ‘gracias’”.
Francisco avisa: no hay ninguna persona que sea perfecta. Por eso, el secreto de la felicidad es pedir perdón.
FRANCISCO
“Todos sabemos que no existe la familia perfecta, ni el marido o la mujer perfectos. No digamos la suegra perfecta …Existimos nosotros, los pecadores. Jesús, que nos conoce bien, nos enseña un secreto: que un día no termine nunca sin pedir perdón”.
Francisco también dio algunos consejos para hacer del día de la boda una jornada inolvidable y genuina.
FRANCISCO
“Hacedla de forma que sea una auténtica fiesta, porque el matrimonio es una fiesta, una fiesta cristiana, ¡no una fiesta mundana!¡Imaginad acabar la fiesta bebiendo té! No puede ser. ¡Sin vino no hay fiesta!”.
Amor, paciencia, comprensión y oración son algunos de los elementos presentes en los consejos del Papa. Después del “sí quiero” no hay que quedarse con los brazos cruzados sino trabajar el “para siempre”.